El conflicto en Siria a estas horas e instancias está relacionado con otros factores que exceden la propia geografía e involucra a un actor importante que hace tiempo no se tenía en cuenta: los Kurdos. Mientras los analistas coinciden en que el presidente Bashar Al Asad controla con su ejército solamente el 30% del territorio, los paises vecinos observan a Siria con gran preocupación más allá de su situación geoestratégica de privilegio. Incertidumbre para una guerra civil que pareciera no tener fin.
Por Emilio Alejandro Rufail para CQAP Medios | Buenos Aires -
En Siria se está desarrollando un conflicto -con un número creciente de víctimas- cuya magnitud excede en mucho las fronteras sirias, y sus repercusiones se hacen sentir en todo el Medio Oriente, y del cual participan directa e indirectamente países de la región y otros extra regionales.
Al no tener grandes recursos naturales, la importancia de Siria radica en una situación geoestratégica privilegiada en un vecindario donde la coexistencia resulta cotidianamente complicada. Basta con recordar que sus vecinos son Israel, Líbano, Turquía, Irak y Jordania.
El Gobierno sirio se ha concentrado en sus esfuerzos por derrotar una fuerza heterogénea que lo enfrenta y disputa su hegemonía. Algunos analistas afirman que el régimen de Bashar Al Asad sólo controla en la actualidad alrededor del 30 % del territorio sirio.
Este escenario ha permitido que actores postergados de la sociedad siria adquiriese relevancia, al punto de poner potencialmente en riesgo la integridad territorial del país.
Nos referimos a los kurdos, que representan la minoría étnica más grande del país, unos tres millones de personas. Los kurdos no son considerados ciudadanos sirios, desde hace varias décadas tenían prohibido el uso de su lengua como un modo de asimilación cultural, privándoles de su identidad cultural.
Sus reclamos de autonomía –al estilo del Kurdistán iraquí- crecen, se fortalecen, e incluso en algunas provincias del noreste del país ya se observan banderas kurdas al frente de los edificios públicos, bajo la égida del Partido de la Unión Democrática, partido kurdo opuesto al Gobierno de Damasco, que controla la situación en dichas zonas.
El futuro de los kurdos en Siria preocupa a Turquía, que teme que se replique lo sucedido en Irak, porque si la situación actual de Siria desemboca en que los kurdos logren establecer un territorio que goce de amplia autonomía, esto podría repercutir en las aspiraciones independentistas de los kurdos de Turquía, representados por el Partido de los Trabajadores Kurdos -PKK- considerado como grupo terrorista por el Gobierno de Ankara por sus ataques contra el Estado turco.
Recep Tayyip Erdogan, primer ministro turco, ha expresado rotundamente que la creación de un enclave kurdo en el norte de Siria es considerada por su Gobierno como una amenaza directa a los intereses y la seguridad de su país.
El recelo turco también está alimentado por recientes declaraciones del Presidente de la región autónoma del Kurdistán iraquí, Mahmoud Barzani, quien admitió públicamente la existencia de campos de entrenamiento en su territorio para que los kurdos sirios reciban adiestramiento en territorio seguro y, una vez finalizado éste, vuelvan al Kurdistán sirio para defender su territorio.
También existen rumores que el Gobierno sirio habría decidido deliberadamente desentenderse de los kurdos como una manera de hostigar a Turquía, país con el que, hasta el comienzo del conflicto, mantenía estrechas relaciones, las cuales se deterioraron rápidamente por la oposición de Ankara a las acciones de Damasco que están provocando una importante crisis humanitaria creada por grandes cantidades de refugiados sirios que buscan en los países vecinos mejores condiciones de vida –entre ellos Turquía- los cuales no están preparados para recibir tantos migrantes por no disponer de los recursos ni la infraestructura necesaria para atenderlos.
Analistas internacionales creen que estamos en presencia de una suerte de hora kurda, ya que la experiencia del Kurdistán iraquí, podría extenderse a Siria logrando ampliar los territorios controlados por los kurdos, lo cual los acercaría a su sueño de establecer un Estado kurdo independiente, el cual tiene todavía varios enemigos que harán lo posible por impedir que el sueño kurdo prospere.