Tenemos que hablar de Kevin (We need to talk about Kevin) es un film rupturista de valores preestablecidos por la cultura y la sociedad que crea monstruos y luego se pregunta quién es el culpable como esos padres que aún consideran que la familia es un eslabón sagrado y que los hijos son buenos por naturaleza.
Por Pablo E. Arahuete para CQAP Medios | Buenos Aires - Abril 5, 2012 19:00
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Tenemos que hablar de Kevin (We need to talk about Kevin), de la realizadora escocesa Lynne Ramsay transita por la periferia del thriller psicológico protagonizado por un adolescente sociópata pero a diferencias de las propuestas de ese estilo se aleja de los convencionalismos para sumergirse en el drama intimo y en el infierno individual de una madre, cuyo hijo adolescente ha cometido aberrantes crímenes condenándola al escarnio social y a la indiferencia de una comunidad que la estigmatiza y mira hacia otro lado.
El pilar en el que se apoya la directora es en el complejo juego de manipulación psicológica que ejerce un niño muy inteligente ya desde pequeño que no se ajusta a los códigos de sus congéneres y maneja la culpa y la ira de su madre con absoluta impunidad, así como aprovecha las ausencias paternales para reinar en una casa familiar donde la autoridad prácticamente no existe.
El relato se presenta a los ojos del espectador como una suerte de pesadilla que oscila entre pasado y presente a partir del punto de vista de Eva (Tilda Swinton), madre de Kevin (Ezra Miller cuando adolescente y Jasper Newell en la etapa de niño), de manera fragmentaria y en un in crescendo dramático que gana en intensidad y clímax en la segunda mitad.
La idea perturbadora y premisa de la que parte Lynne Ramsay es cuestionarse esa relación idílica entre lo maternal y el afecto tomando como base el rechazo desde los orígenes de la gestación; un embarazo no deseado y la imposibilidad de comunicación con un niño que resulta totalmente ajeno. Todo ese entramado psicológico y dramático, que por momentos incorpora atmósferas de profundas raíces oníricas, se construye desde un guión impecable en viñetas que se yuxtaponen durante el frenético ritmo del relato que sabe apurar el pulso en los momentos de mayor opresión y encontrar los tiempos muertos en la deslumbrante actuación de Tilda Swinton en otro papel memorable para una prolífica galería de personajes inolvidables.
El mayor logro de este film perturbador que rehúye de juicios de valor o recetas de vida facilistas reside en su valentía y en su descarnada mirada sobre sus personajes y las conductas de cada uno de ellos sin -claro está- dejar de mencionar el brillante aporte de John C. Reilly en el rol de padre ausente y la cuota de candidez de Ashley Gerasimovich en el papel de hermana menor de Kevin y blanco de su perversa conducta.
Tenemos que hablar de Kevin (We need to talk about Kevin) es un film rupturista de valores preestablecidos por la cultura y la sociedad que crea monstruos y luego se pregunta quién es el culpable como esos padres que aún consideran que la familia es un eslabón sagrado y que los hijos son buenos por naturaleza.
Datos Técnicos
TENEMES QUE HABLAR DE KEVIN
Titulo Original: We need to talk about Kevin Director: Lynne Ramsay Género: Drama, Thriller Intérpretes: Tilda Swinton, John C. Reilly, Ezra Miller Duración: 112 minutos. Origen: Estados Unidos, Reino Unido Año Realización: 2011 Guión Original: Lionel Shriver Guión Adaptado: Lynne Ramsay, Rory Kinnear Producción: BBC Films, UK Film Council, Footprint Investment Fund Web:http://www.weneedtotalkaboutkevin.co.uk/ Fecha Estreno: 05/04/2012